Algunos datos sobre David Garrido

    Musicalmente, varias publicaciones y alguna enciclopedia conectan a David Garrido con la estética New Age. Por su parte, no rechaza esta etiqueta pero tampoco la abraza sin más. En este sentido, se considera músico del siglo XXI, interesado en el necesario sincretismo que se mueve entre lo antiguo y  lo virtual. Los procesos de intercambio entre diferentes culturas también le interesan especialmente. Si ello se relaciona con ser un artista New Age, pues vale. Pero, realmente, no le preocupa.

    Además de su formación artística, David es historiador (licenciado en Historia y especialista en Patrimonio Histórico y Natural) y trabaja en varios proyectos de investigación relacionados con la música pop: por una parte el grupo Beatles y sus conexiones con el cambio de mentalidad que se produce en la década de los sesenta (en formato Tesis Doctoral); y por otra el grupo Pink Floyd y su obra.

    Ha publicado cuatro discos en solitario ("Campos de Agua", "Espacio Interior", "El Sonido del Tiempo" y "Más Allá del Silencio") y participa en otros tres recopilatorios. Su disco "El Sonido del Tiempo" está considerado obra de referencia de la New Age en España.

 

 

    Un detalle importante en sus discos es el cuidado diseño de sus portadas. Normalmente las fotografías que ilustran los contenidos musicales están firmadas por su hermano Héctor, fotógrafo especializado en temas relacionados con la naturaleza que trabaja para el Consejo Superior de Investigaciones Científicas en el Parque Nacional de Doñana (Andalucía-España-Europa).

    Como elemento fundamental destacan los sonidos ambientales que inundan sus composiciones musicales (animales, fenómenos meteorológicos, sonidos urbanos, etc.) y que el propio compositor relaciona con la influencia del grupo Pink Floyd. Son sonidos reales recogidos mediante un sofisticado sistema de grabación.

    Otro dato biográfico se relaciona con la nuevas tecnologías, que siempre han tenido un lugar destacado en sus trabajos creativos. David considera que los avances tecnológicos (desde los primitivos sintetizadores hasta las más recientes herramientas virtuales) merecen un hueco en los procesos creativos. Y en este sentido sus trabajos combinan los timbres y técnicas tradicionales con el espectro de posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías. Los créditos técnicos de sus discos son una buena ilustración de ello. Sus grabaciones son reconocibles por la textura del sonido. La tecnología aplicada con criterio y el equipo humano con el que suele trabajar generan un color sonoro propio. Músicos como el guitarrista Fidel Suárez o técnicos como Jim Kashishian aportan talento, cuidando música y sonido.

    Aparte de su labor en el campo de la música, David desarrolla otros proyectos de tipo multimedia como documentales, locuciones, doblaje o publicidad para el colectivo de creadores Golden Harp, del que forma parte. No obstante, la composición de una banda sonora le sigue pareciendo el trabajo más estimulante. A diferencia de un disco, en el que el compositor crea de una manera más libre, en las bandas sonoras el proceso se realiza en coordinación con otras ideas, procedentes de la obra y de los creativos para los que hay que construir los colores musicales. David ha compuesto Bandas Sonoras y sintonías para diversos programas de radio, televisión o publicidad. Actualmente trabaja en varios proyectos. Ha producido grabaciones para artistas como el cantautor Manuel Silva. También ha colaborado desinteresadamente cediendo músicas gratuitas para proyectos de artistas noveles.

    La Cultura Popular y sus diferentes expresiones son otro campo que despierta su interés y que encuentra espacio en sus trabajos. No en vano su padre dirigió en la década de los setenta la mítica serie "Raíces" para RTVE. Ello supuso una sensibilización de su familia hacia este interesante ámbito de lo humano.

    David ha trabajado con una cantidad ingente de músicos de procedencias diversas. Académicos, antiacadémicos, callejeros o eruditos, han participado en sus proyectos. De nuevo tenemos que aludir a la música como lenguaje universal y en estado puro; más allá de consideraciones de tipo diverso y circunstancial. Esta idea, que gira en torno al concepto de Síntesis se repite en su obra como una constante. Tanto la música como los músicos deben ser el producto de un planteamiento de este tipo. Además, el artista debe tener una formación humanística amplia. No vale ser sólo artista. No obstante, como músico y en el plano de la interpretación, prefiere la intuición y la pasión antes que una ejecución perfecta. A pesar de estar catalogado por la crítica como multiinstrumentista, sus instrumentos preferidos son piano y guitarra.

    La variada actividad profesional de David Garrido le ha llevado a impartir cursos y talleres para instituciones diversas (desde el ámbito universitario hasta el escolar) relacionados con la producción musical, la radiodifusión y la historia en sus múltiples vertientes. La experiencia docente ha sido un gran descubrimiento y fuente de aprendizaje.

    En cuanto a sus gustos musicales, siente admiración por figuras como George Martin, Mozart, Bach, Mark Isham, Vivaldi, Nightnoise ó Pachelbel.